Formación

Graduada en Magisterio de Educación Primaria con especialización en curriculum básico por Universidad de Granada.

Master en Coaching, PNL e inteligencia emocional por Instituto de sueños.

Certificada en “Educar con Inteligencia Emocional” por Escuela Divergente.

Master en Coaching Educativo, certificado por la ICF (cursando).

Gestora emocional.

Despertadora de conciencias y emocional por naturaleza.

Luchadora innata por conseguir sus sueños.

 

 

Algo sobre Mi

 

 

Desde pequeña me ha gustado la educación, por lo que decidí realizar la carrera de magisterio de educación primaria. Cuando hice las prácticas en los centros educativos, lo tuve más claro aún... ¡Quería educar a los pequeños de la casa!

Acabé la carrera, y tenía que sacarme el B1 en inglés si quería que me dieran el título por el que durante 4 años me había esforzado.

Se me atravesó un poco y lo dejé. A los 2 años me lo propuse y lo conseguí, pero agradecida a esos dos años, ya que hicieron hacerme consciente de muchas cosas. Estuve trabajando como cajera, dependienta, etc. lo cual me sirvió para observar a la gente y darme cuenta de que es lo que quería hacer realmente en mi vida.

Tenía todo lo que se supone que debes tener para ser feliz. Trabajo (el cual estaba cerca de mi casa), ganaba “un buen sueldo”, pareja, salud, etc... ¿Qué más se podía pedir?

Pero yo no era feliz. Algo dentro de mí me decía que la vida no podía consistir en solamente eso. Trabajar y trabajar, desear que llegara X día para las vacaciones, para tener tiempo para mí, etc…

Como trabajaba cara al público observaba y hablaba con la gente y casi todo el mundo (por no decir todos) se encontraban en la misma situación. Solo se excusaban en que “era lo que les había tocado” o “es que así es la vida”.

Pero seguía inquietándome y angustiándome la idea de que el resto de mi vida fuera así. Me negaba rotundamente.

Por casualidades o causalidades, se cruzaron en mi vida personas muy bonitas que me hicieron despertar y ser consciente de que yo puedo elegir y decidir que quiero y que no en mi vida… que ese cuento de que “esto es lo que ha tocado” o que para ser feliz hay que seguir las pautas de una vida tradicional, ¡ES MENTIRA!

No quería sobrevivir en mi vida, sino vivirla.

Para cada uno la felicidad es diferente.

Un buen día llego hasta mí la siguiente frase: “Es más fácil construir niños fuertes que arreglar adultos rotos”. Hizo que observara mi alrededor y viera como todos estamos rotos de alguna forma. Baja autoestima, ausencia de amor propio, miedos, inseguridades, etc… ¿Quién enseña a manejar todo esto?

Y ahí fue donde lo vi claro. Todo este tiempo no quise hacer oposiciones porque no quería que me dieran un temario y enseñar lo que dice un libro en matemáticas, lengua, etc.

Quería hacer algo más. Algo diferente.

Quería enseñar a los niños y niñas habilidades para enfrentar y gestionar los obstáculos que se nos presentan cuando somos adultos; como por ejemplo gestionar una pérdida, una ruptura, una desilusión, la inseguridad, la frustración, la ira, la tristeza, el miedo, etc… y eso no se enseña en un colegio.

Enseñarles a tener una buena autoestima, un buen autoconcepto, amor propio, ser autosuficientes, descubrir y potenciar sus habilidades y talentos, etc. y que el día de mañana sean unos adultos empoderados.

Más adelante me di cuenta que se puede llegar más lejos cuando se hace equipo con los padres, pero… ¿quién enseña a los padres a ver la relación con sus hijos con otros ojos? ¿A gestionarse y saber actuar ante una rabieta o un encaro con su hijo adolescente? ¿Quién le da otras opciones de educación aparte de la que se ha visto en casa? ¿Quién enseña la educación de una forma consciente?

Y supe que hay que trabajar con los padres, en mostrarles una educación diferente a la que se ha ido enseñando de generación en generación, de abuelos a padre e hijos

para romper con los patrones de creencias, conducta y dar lugar a una nueva visión en la relación entre padre e hijos.

Por fin encontré mi misión en la vida, a lo que quiero dedicar mis horas de trabajo, mi pasión; asi que me puse manos a la obra y desde entonces estoy formándome para ello.

Porque se puede trabajar en lo que te apasiona, y si es aportando valor a la vida de los demás, mejor.

Ahora la vida me ha dado la oportunidad de acercarme a los padres que quieran aprender habilidades y técnicas para conocerse a ellos mismos, que vean la educación de sus hijos desde otra perspectiva a la establecida, tener una mejor relación con ellos, y que sus hijos sean unos niños con habilidades para que sean unos adultos fuertes y sanos emocionalmente en un futuro.

Ante toda esta labor que tenemos por delante, voy a dar lo mejor de mí, hacerlo lo mejor posible y dejarme la piel en ello.

Recuerda que si quieres un cambio en tu vida, debes empezar por ti mismo.

¿Te unes al cambio?

 

 

Preguntas para Lydia

 

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